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Bérhault,
balance de una odisea alpina
El alpinista francés Patrick Bérhault nos
habla de su viaje alpino, una travesía que comenzó en Eslovenia y se
terminó en el mediterráneo. 167 días de escaladas por las vías más clásicas
de los gigantes alpinos.
La idea
"Cómo surgió esa idea? Es una cuestión de sensibilidad. Hace ya más
de 10 años que se me ocurrió, mucho tiempo en realidad, pero me gusta que
las cosas maduren a su propio ritmo. Al principio, no era más que
curiosidad por la historia y la geografía de los Alpes. Sencillamente
deseaba descubrir esos lugares que desconocía, escenarios de la historia
de este macizo.
Recuerdo la primera vez que le hablé de mi proyecto a Daniel Van Eeno, de
Camp; "es genial", me dijo, "¿qué necesitas?" Le
contesté que no me interesaba la pasta, tan sólo necesitaba una cantidad
de dinero equivalente a un sueldo, ya que la travesía me llevaría entre
cuatro y seis meses, tiempo durante el cual no iba a poder trabajar.
"Tú fijas las cantidades y me avisas". Así empezó todo. Sentía
que estaba preparado y que las personas cercanas a mi estaban dispuestas a
apoyarme. No era un proyecto solitario, su logística exige la participación
de otras personas.
El sentido
La travesía para mí, significaba adaptarse a la montaña. Cuando
emprendes tal aventura no te queda más remedio que seguir el ritmo marcado
por la naturaleza. Siempre he considerado la montaña como un proyecto
global que implica la aproximación, la ascensión, los compañeros de
cordada, y también el encuentro con otras personas, otras formas de vivir
la montaña: pastores, guardas de refugio, cordadas, simples
excursionistas, fabricantes...quería volver a descubrir un ritmo que me
permitiera escapar de algunas de las realidades de este mundo. Durante mi
travesía me movía al ritmo impuesto por la naturaleza. No existe otra
alternativa: o te adaptas o te vuelves a casa. Quizá sea demasiado
idealista, pero creo que no debemos renunciar a nuestro ideales, esto le da
la oportunidad de existir.
¿Para qué y para quién?
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Ottavio Fassini, amigo y compañero de cordada de Patrick
Foto: P. Osella
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El alpinismo es una pasión que parece haber sido escrita para nosotros,
pero no practico esta actividades pensando en lo que me va a aportar. Lo más
importante, es la libertad de expresión. Es necesario ser auténtico y
tener en mente que somos una persona entre millones más, y que por lo
tanto, nuestra pasión, elevada al rango de verdad absoluta, sólo es
aplicable a uno mismo.
¿Lo más importante?
En esta travesía, lo más importante es el ser humano. Mucha gente sintió
esa misma idea, y es algo que me ha hecho aún más feliz. No he intentado
darle una dirección, simplemente he tratado de actuar de la manera más
natural posible.
Caminar y escalar.
Caminar y escalar son dos actividades muy complementarias. Cuando alcanzas
la cumbre de una montaña, necesitas saborear ese momento tan emotivo. La
caminata marca el ritmo de ese momento, de ese placer, te permite
descansar.
¿Pensando en algún nuevo proyecto?
Hoy no pienso en ello. Habrá nuevos proyectos, pero aún no pienso en
ellos. Es imprescindible vivir las experiencias hasta el final, sin pensar
en lo que nos deparará el futuro.
El éxito por encima de todo
La travesía no era ninguna obligación. No hacemos alpinismo por obligación,
sino por amor. Si me sintiese obligado, perdería la ilusión y lo echaría
todo a perder. Ante todo hay que ser libre y amar lo que hacemos.
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El mítico Patrick Edlinger
Foto: P. Osella
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Lejos de la competición
No soy enemigo de la competición. Sin embargo, las motivaciones de la
competición no me conciernen de ninguna manera. No siento la necesidad de
compararme con los demás. Quizás tenga una visión del mundo algo utópica,
pero la competencia establecida entre las personas que mueven los hilos del
mundo no me interesan. Recuerdo una citación de Roman Gary: "Las
personas, para no ser vencidas, se pasan el tiempo tratando de ser
vencedoras". A ese juego perdemos todos, ya que nos olvidamos de todas
las cosas importantes que nos brinda la vida, independientemente de la
victoria y la derrota.
Y sin embargo luchar
Es cierto, hay que pelear en montaña. Es como si ella te dijese:"si
quieres pasar por aquí, paga tu parte", aunque nunca estamos
obligados a aceptar el juego. La montaña siempre será la más fuerte. El
alpinismo es eso, reconocer lo insignificante de nuestro ser.
Las dudas
Comencé la travesía con la clara intención de llegar hasta el final.
Nunca me pregunté qué era lo que estaba haciendo allí, sencillamente
porque lo que realmente me interesaba eran las experiencias que me
esperaban, no la idea de coleccionar vías. Te pueden pasar tantas cosas en
este tipo de aventura. Está claro, desde el primer día, me podía haber
caído una piedra en la cabeza y no haber vuelto jamás. Es algo
inevitable, pero lo esencial fueron las experiencias que viví durante la
travesía.
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Uno de sus compañeros de cordada, Gaël Bouquet des Chaux
Foto: P. Osella
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La preparación
En un principio pensé que era importante prepararlo todo. Me compré
mapas, intenté trazar los posibles itinerarios pero enseguida me agobié.
Esa no era la mentalidad con la que quería afrontar la travesía. Me
dije:" comienzas el viaje, te buscas la vida, te adaptas, eres montañero,
con lo cual debes ser capaz de adaptarte en el día a día". Hacía 20
años que no escalaba con Patrick Edlinger, nos encontramos en un ritmo
natural, fue un reencuentro real.
En cuanto a Philippe Magnin, nos conocimos en la universidad, sabía que
era una persona amable, sencilla, eficaz, pero no había escalado con él
hasta el día de las Grandes Jorasses. Sé que la gente que escaló conmigo
lo hizo con la intención de pasar juntos momentos auténticos, no con la
idea de engrosar su palmarés.
La ausencia
Es evidente que es muy duro estar lejos de las personas a las que quieres,
pero me di cuenta que cuando existe amor entre las personas, la separación
no te aleja de ellas. Mis hijos (de 11 y 16 años) se sentían integrados
en el proyecto. La verdadera ausencia es afectiva.
Los mejores momentos
No podría citar una sola anécdota, en estos meses pasaron muchas cosas.
Recuerdo con especial interés la escalada de la Marmolada junto a Patrick
Edlinger. A mitad de vía, el frío se hizo intenso, tratábamos de escalar
rápidamente hasta que nos pilló una tormenta; estábamos empapados, las
cuerdas se agitaban con el viento... Rapelar en esas condiciones exige un
gran esfuerzo tanto físico como mental. En ese contexto, la confianza en
tu compañero es imprescindible y debe ser total.
La soledad
Las dos ascensiones en solitario fueron momentos inolvidables. Las
condiciones en el Viso y el Corno Stella fueron increíbles. En realidad,
tenía previsto subir al Viso con un amigo, Gian Carlo, pero las
condiciones meteorológicas nos hicieron cambiar de planes. Me dijo:
"estás preparado, sólo iras más rápido que conmigo, yo y unos
compañeros te ayudaremos a transportar el material". Al final subí sólo,
pero nunca me sentí tan acompañado.
En el Corno Stella sucedió algo parecido. Me ayudaron a transportar el
material, pie de vía, incluso recibí la ayuda de una pareja de
pensionistas, aunque esta vez tuve que luchar como nunca lo había hecho.
Fue una de las raras veces que se me saltaron las lágrimas al alcanzar la
cima.
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Con Ricardo Cassin
Foto: P. Osella
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Los medios de comunicación
No me han molestado en absoluto, todo sucedió con naturalidad. Los
periodistas estaban allí, no les importaba tener que caminar durante
largas horas para encontrarme en un refugio o al pie de una vía. Me sentía
feliz al ver el interés que mostraba la gente por mi proyecto.. Lo más
importante es que en ningún momento tuve que obligar a nadie a colaborar
conmigo, ni a mis amigos, ni a los compañeros de cordada ni siquiera a la
montaña.
El entrenamiento.
No me preparé específicamente para la travesía. Mi preparación es mi
vida, hace 31 años que salgo al monte. Creo conocer bastante bien mis límites
físicos, además no me cuesta luchar por algo que me gusta. Tenía una
confianza absoluta en mí mismo.
La llegada
Algo muy importante, obviamente. Conozco perfectamente esos lugares, tenía
ganas de tomarme el tiempo que me fuera necesario. Fue como un viaje dentro
del viaje, el cambio de la vegetación, del terreno... Retrasé al máximo
mi llegada, pero problemas personales perturbaron esa imágen. Es como si
"el después" hubiese llegado demasiado pronto.
Un mensaje?
Lo esencial, es que el alpinismo es la expresión de un juego natural.
Implica seguir el orden natural de las cosas. La montaña es la montaña.
No debemos transformarla, sea cual sea la dificultad a la que nos
enfrentemos. Cuando empiezas a hacerte preguntas es que ya te has salido
del contexto. Los pioneros no dudaban de nada, trataban de descubrir los
Alpes poniéndose al nivel de las montañas. Sentían profundamente como la
experiencia más enriquecedora e interesante emanaba de la naturaleza misma
de la montaña, de su autenticidad.
Listado de ascensiones
141.683 metros de desnivel positivo de los cuales, 22.280
de escalada.
Salida el 26 de agosto y llegada el 9 de febrero. 167 días desde el
Triglav (Eslovenia) hasta la playa des Sablettes à Menton (Francia)
27 de agosto : Triglav, 2 863 m (Alpes julianos)
Ascensión de la cara norte con Patrick Edlinger, Tomaz Humar y Zumba.
1 846 m de dsnivel en 7 h.
5 de septiembre : Cima Ovest, 2 973 m (Dolomitas)
Vía Cassin-Ratti, con P. Edlinger.
500 m de desnivel en 6 h 30.
6 de septiembre : Cima Grande, 2 999 m (Dolomitas)
Vía Brandler-Hasse, con P. Edlinger.
550 m de desnivel en 7 h 30.
11 de septiembre : Civyta, 3 218 m (Dolomitas)
Vía Solleder con P. Edlinger.
1.200 m de desnivel en 7 h 30.
12 de septiembre : Civyta, punta Tissi (Dolomitas)
Vía Phillip-Flamm con P. Edlinger.
1 000 m de desnivel en 9 h.
13 septiembre : Civyta, cima Su Alto, 2 958 m
(Dolomitas)
Vía Livanos-Gabriel con P. Edlinger.
750 m de desnivel en 8h.
16 septiembre : Marmolada, 3.342 m (Dolomitas)
Vía del Poisson con P. Edlinger.
900 m de desnivel en 7 h.
18 septiembre : Marmolada di Rocca, 3.265 m (Dolomitas)
Vía Vinatzer y variante Messner con P. Edlinger.
1.000 m de desnivel en 9 h.
25 septiembre : Crozzon di Brenta, 3.135 m (Dolomitas)
Ascensión del pilar de los Franceses con P. Edlinger.
800 m de desnivel en 9 h.
26 septiembre : Brenta Alta, 2.960 m (Dolomites)
Vía Dyassis con P. Edlinger.
500 m de desnivel en 5 h 30.
4 de octubre : Cengalo, 3.370 m (Massif de la Bernina)
Vía noroeste con Ottavio Fassini.
1.300 m de desnivel en 7 h.
24 y 25 de octubre : Grandes Jorasses, cara norte, 4.208 m
(Mont-Blanc)
Vía Goussault-Desmaison con Philippe Magnin.
1.100 m de desnivel en 28 h.
28 de octubre : Mont Blanc, 4 807 m
Ascensions de l'Hypercouloir y de la arista del Brouillard con P. Magnin.
1.000 m de desnivel en 9 h.
29 de noviembre : Cervino, cara norte, 4.478 m (Valais)
Vía Schmid con P. Magnin.
1.200 m de desnivel en 9 h.
4 y 5 de diciembre : Eiger, cara norte, 3.970 m (Oberland)
Vía clásica con P. Magnin.
1.700 m de desnivel en 22 h 30.
13 de diciembre : Grande Casse, cara norte, 3.852 m (Vanoise)
Vía Boivin-Diaféria-Maurin con Patrick Gabarrou.
700 m en 10 h 30.
19 y 20 de diciembre : Travesía de las agujas d'Arves, 3.510 m,
3.509 y 3.363 m (Maurienne), con Gaël Bouquy des Chaux en 19 h 30.
22 de diciembre : Meije, cara sur, 3.983 m (Oisans)
Vía Pierre Allain con Philippe Magnin.
800 m de desnivel en 10 h.
27 de diciembre : Dôme de Neige des Ecrins, 4.015 m (Oisans)
Ascensión por la vertiente Bonnepierre con Valérie Aumage.
1.000 m de desnivel en 9 h 30.
8 y 9 de enero : Travesía del Viso, 3.845 m (Alpes Cottiennes)
En solitario
1.690 m d'ascension en 16 h 30.
17 de enero : Corno Stella, cara norte, 3.050 m (Alpes-Maritimes)
Vía Ughyto-Ruggeri (también conocida como vía del Grand Dièdre Rouge),
en solitario.
550 m (tras equiparla el día anterior) en 12 h.
29 de enero : Marguareis, punta Scarasson, 2.651 m (Alpes-Maritimes)
Vía Gogna con P. Gabarrou y P. Magnin).
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