HANS KAMMERLANDER: EL
ESQUIADOR DE LOS OCHOMILES
Conocido por muchos como
'compañero de cordada de Messner', Hans Kammerlander ha desarrollado una
trayectoria impresionante como alpinista y esquiador extremo, y tiene muy claras
sus prioridades: escalar por gusto (o por adicción), no por acumular cumbres.
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| Hans
Kammerlander |
Su actitud ante la vida es la del montañero puro y profesional, que vive por y
para la montaña. El sexto hijo de una familia de granjeros del sur del Tirol,
nació ya rodeado de montañas. A los ocho años, siguió por curiosidad a dos
turistas hasta la cima del Moostock, y en la cumbre sintió una emoción tan
fuerte como intensa. Después de los montes que le rodeaban, pasaría a
Dolomitas y de ahí a las grandes paredes alpinas y a las cordilleras más altas
de la Tierra. En una entrevista comentaba que, solo en la cima del Everest (en
1996) volvió a sentir esa emoción que experimentó en su infancia con la
primera cumbre. No hubo sorpresas en cuanto a su futuro y a lo que se convertiría.
Sí ha sido notable el altísimo nivel alcanzado en 'su oficio'.
Escalador, esquiador y alpinista, cuando no está embarcado en una expedición,
vive de su trabajo de guía y de profesor de esquí en su tierra del Tirol
italiano, que le vio nacer en 1956. Gestiona y coordina sus asuntos alpinísticos
(y profesionales, que en su caso es lo mismo). Según afirma, sólo necesita
estar en la montaña. Punto. Tal vez por eso sigue desarrollando con la misma
alegría su faceta 'pedagógica', un papel en el que muchos grandes montañeros
acusan pronto el cansancio y, cuando le preguntan si es rico, sonríe y
contesta: "Soy feliz".
CURRICULUM
DE CUMBRES:
1983 Cho Oyu (con messner)
1984 Travesía de los dos Gasherbrum (con
Messner)
1985 Dhaulagiri con Messner)
1985 Annapurna (Con Messner, primera mundial por
la pared noroeste)
1986 Makalu y Lhotse (con Messner)
1988 Cerro Torre (en 17 h, tiempo récord)
1989 Poincenot
1990 Nanga-parbat (el priomero en descender
esquiando desde la cumbre)
1992 Cervino (cuatro caras en 24 horas)
1992 Shivling (Primera por el Pilasr Norte)
1993 Ama Dablam
1994 Broad Peak (descenso sobre esquís desde
7.000 metros)
1996 Shishapangma (descenso sobre esquís desde
7.400 metros)
1996 Everest (descenso sobre esquís)
1998 Kanchenjunga (descenso con esquís desde
7.500 metros)
1999 K-2 (abandona a 150 m. de la cumbre debido
al riesgo de aludes)
1999 Mutztagh Ata
2000 K2 (intento)
2001 Ogro (intento)
2001 K2 (por la vía Cessen)
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Acaba de ascender el K-2 (8.611 m.), la cumbre número doce en la lista de los
catorce ochomiles: el mundo alpinístico se preguntaba cuando le veríamos en la
cumbre del Manaslu y en la principal del Shishapangma (él ascendió la cumbre
central, no la más alta). Y él ha respondido que no volverá al Manaslu, donde
perdió a dos compañeros en un intento en 1991. Añadiendo además, algo que,
ante la avalancha de cazadores de los catorce, a veces olvidamos: que hay muchas
montañas hermosas que escalar por todo el mundo.
Kammerlander no ha usado oxígeno suplementario en ninguna de sus ascensiones a
los grandes ochomiles. Para él, desde que Messner y Habeler alcanzaron la cima
del Everest sin oxígeno, la cuestión se convirtió en implanteable. Sin
embargo, lo que le ha hecho famoso han sido sus descensos de los gigantes himaláyicos
sobre esquís. Para alguien que empezó a esquiar antes que a escalar, pero que
vive intensamente las dos pasiones, aunarlas en una gran montaña es como un sueño
hecho realidad. Fue el primero en descender del Everest con esquís (sólo se
los quitó en algunos pasos críticos por encima de los 7.700 m.) y batió de
paso el record de velocidad en su ascensión. Pero no ha sido éste el primero
ni el último ochomil cuyas vertiginosas laderas ha bajado esquiando. También
se ha apuntado los descensos del Shisha Pangma, el NangaParbat, el Broad peak, e
incluso del Kanchengunga. Decidió lo mismo con el K-2, y porteó sus tablas
hasta la misma cumbre, pero cuatrocientos metros más abajo se las quitó, después
de comprobar los efectos de una pendiente de 60º cuando un coreano cayó al vacío
cerca de él. Parafraseando a Rebuffat, "el mejor alpinista es un alpinista
vivo".
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| Kammerlander
fue el primero que descendió esquiando del Everest |
Kammerlander ha subido siete ochomiles en compañía de Reinhold Messner, la
leyenda viva del alpinismo. Entre otras, realizaron la travesía entre los dos
Gasherbrum, un recorrido de ocho días, siempre por encima de los 7.500 m., que
el propio Messner califica como su mayor logro en el Himalaya.
Incluso en casa, el dúo Messner-Kammerlander se muestra sorprendente: en el
1991 hicieron el recorrido integral de los Alpes del Tirol, cuya distancia total
superaba los 1,200 km. y 100.000 metros de desnivel positivo, y que fue cubierta
en seis semanas.
De todas formas, Kammerlander no necesita el nombre ni la sombra de Messner para
ser reconocido a nivel mundial. Ha escalado más de 2.000 vías de alto nivel en
Alpes y Dolomitas, incluyendo las grandes caras norte (Eiger, Jorasses,
Cervino...). Ha abierto más de 50 nuevas rutas, y realizado más de sesenta
escaladas en 'solo' superiores al sexto grado de dificultad. Muchas de sus hazañas
parecen fruto de apuestas enfermizas: en 1992 subió y bajó del Cervino cuatro
veces en 24 horas, cada vez por una arista (Hörnli, Furggen, Lion y Zmutt).
Suyo es el record (imbatido desde 1088) de velocidad en escalar y descender del
Cerro Torre, en Patagonia: la tarea le llevó 17 horas. Curiosamente, dos años
después de su rápida escalada al Cerro Torre, volvería a la Patagonia para
colaborar con Werner Herzog en el rodaje del film 'El Grito de Piedra'.
Hans vive entre las montañas que le vieron nacer, en el Sur del Tirol, lleva
su propia escuela de alpinismo y esquí. Da conferencias por todo el mundo.
Planea una expedición tras otra. Y aún afirma que tardó muchos años en darse
cuenta de que era un adicto a las montañas. A veces recuerda aquella primera
cumbre de sus ocho años, el Moosstock, a la que sube regularmente para
comprobar su estado físico, y a la que se ha propuesto seguir subiendo cuando
tenga ochenta años.