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RENATO
CASAROTTO, DEL FITZ ROY AL K2
Renato regresa para hacernos recordar.
El glaciar de Flippi, al pie del K2 ha devuelto su cuerpo, cerrando la
historia de uno de los últimos exponentes de la 'generación de los
fuertes' en el alpinismo italiano, de los escaladores que abrieron grandes
vías en solitario y hollaron la nieve de las montañas más remotas.
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| El
K2 desde el lugar donde han sido enterrados los restos de
Casarotto |
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“Hay un loco escalando solo el Pilar, y esa mujer igual de loca le
espera abajo...!!!” La voz se corría por todo el Chaltén, y los dedos
señalaban al impresionante Pilar del Fitz Roy. Renato Casarotto estaba
abriendo el filo Noreste de la gran Pared en solitario, después de que el
mal tiempo hubiera decidido a sus compañeros a regresar a Italia. Solo
Goretta, su mujer y compañera inseparable de expedición desde que se
casaron, permanecía bajo el monstruo de granito, confiada. Corría el año
de 1979, y Renato Casarotto ya era un nombre conocido en el ambiente alpinístico
italiano, sobre todo gracias a sus escaldas en solitario en dolomitas,
aunque no tanto como el de otras grandes figuras del CAI. Eran tiempos
dorados para el montañismo de la Península; abundaban las grandes
expediciones y se abrían grandes paredes por todo el mundo. Un año antes
Casarotto formó parte de una que pretendia abrir vía en la Norte del
Fitz Roy. El mal tiempo famoso de la zona no les dejó ni acercarse, pero
el flechazo ya se había producido. Renato se había enamorado del Fitz
Roy y,además, contaba con la ventaja de que su mujer nunca fue celosa de
las montañas, más bien lo contrario (siguendo a su marido sería, por
ejemplo , la primera italiana en llegar a la cima de un ochomil, el Cho
Oyu). En el Fitz roy, Casarotto usó un sistema de autoseguro dinámico
que el mismo había inventado. Con el, aprovechando una 'relativa' ventana
de buen tiempo y en cuatro días, alcanzaba la cima del Pilar, a 3000
metros, en lo que calificó como 'una escalada estupenda' para la que sólo
lamentó 'el hielo que cubría por completo muchas de las fisura ya que,
de no ser por él, me hubiera permitido forzar toda la vía en libre'. En
definitiva, algo más que estupendo, diría cualquiera. Algunos días más
le costaría llegar a la cumbre principal del Fitz Roy, progresando por
una pared totalmente cubierta de hielo y con muy mal tiempo.
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| La
cara Noerte del fitz roy, donde Casarotto escaló el espolón NO
en solitario |
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Desde la cima del Fitz Roy, este Vicentino nacido en el 48 una de las
escaladas más notables de la historia del alpinismo en Patagonia (y, por
extensión, en el planeta). Atrás quedaban muchas otras, pero todas, y
las que vendrían después, seguitrían la misma pauta de estilo: en
solitario si es posible, en estilo alpino, sin trampas. Junto a Albiero y
Cogato, había inaugurado , en la Cima della Basuza, el séptimo grado en
dolomitas, en 1976. Sus vías son hermosas y fueron abiertas con un nivel
ético extraordinario, constituyendo actividades que ,
incomprensiblemente, no se han valorado lo suficiente.
Por cierto, que a la escasa valoracion de su actividad conribuyo el mismo
Reinhold Messer, jefe de la primera expedicion de Casarotto al K2.
Entonces, Messner no fue precisamente amable al definir al italiano como
el 'eslabón más débil de la cadena'. Ni siquiera la muerte de casarotto
endulzaría los comentarios de Messner, que afirmo sin concesiones que Renato
fue al K2tal vez como revancha por su experiencia anterior pero
que, en cualquier caso, estaba condenado al fracaso, debido a sus
limitaciones. Los directores e la revista Italiana de la Montaña
reaccionaron de inmediato, enumerando las grandes ascensiones primeras
invernales y en solitario de Casarotto, que muy pocos pueden igualar .
Curiosamente, sus objetivos se centraron siempre en grandes paredes;
mientras a su alrededor eclosionaba la escalada deportiva, Casarotto fue
inmune al encanto del grado y el músculo.
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| Renato
Casarotto a finales de los setenta |
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No entraremos en polémicas. Lo cierto es que Casarotto no era
ochomilista, sino escalador. Y muy bueno. Sus compañeros de cordada le
recuerdan como 'el héroe silencioso'. Sus contemporáneos hablan de el
como un hombre metódico y tranquilo, pero animado por una especie de
fuego interior que le llevó a enormes empresas en solitario. Sin embargo,
era cualquier cosa menos inconsciente. Preocupado por a seguridad, cuando
escalaba en sólo siempre se aseguraba con un prussik (nudo
autobloqueante). Sus mejores armas eran la paciencia y el tesón. Dotes
imprescindibles para alguien capaz de ascender solo al McKinley, o de
pasar diecisiete! Días ininterrumpidos en pared para abrir ruta en la
pared Norte del Nevado Huascarán (Perú).
Renato se 'enganchó' al mundo vertical durante el servicio militar. En
los sesenta comienza a destacar por sus escaladas en los Pequeños
Dolomitas,cercanos a su residencia, pero cuando deja boquiabiertos a
propios y extraños es en 1974, con la primera invernal en solitario a la
Simor-Rossi de la pared Norte del Pelmo. El mismo método y la misma época
elige para repetir la Andrich-Fae a la Noroeste de la Civeta. Su siguiente
'campanazo' tiene lugar al otro lado del océano: los antes mencionados 17
días que le llevan a escalar la Pared norte del Huascarán, la cima más
alta de los Andes peruanos, completando una vía tan técnica y
comprometida que aún espera su primera repetición. En el 78 sube la Sur
del Mt. Watkins. En el 79 abre el Pilar Noroeste del Fitz roy, como decíamos,
su actividad más conocida. Pero no por ello podemos olvidar la
impresionante 'Tríptico del Frenêy realizada en el 82: Entre el 1 y el
15 de febrero, en pleno invierno, solo y en completa autonomía, escala la
Ratti-Vitalli, desciende la vertiente norte de la Aiguille Noire, escala
la Gervasutti-Boccalatte, rapela hasta la base del Pilar Central y so
remonta por la Bonington hasta alcanzar la arista cimera y, por ella,
llegar hasta la cumbre del Mont Blanc. También escalo en solitario y en
invierno , como siempre, el espolón Cozzolino al Piccolo mangart di
Coritenza.
Tras Alpes y Andes, viajó al Karakoru. En concreto, al espolón
septentrional del Broad Peak, dando como resultado una vía de 2500 metros
y alta dificultad, que le costó a Casarotto un vivac a 7500 atado a la
pared y a pelo.
Al año siguiente escala el McKinley por la resta Sudeste, siguendo la
Ridge of No return y metiendose en una especie de pesadilla de cornisas de
hielo que definiria luego como 'alucinación', en el libro que escribió
sobre ella “Oltre i venti del Nord”. Su última aventura invernal en
solitario, en el 85, le devuelve a los Alpes, nada menos que a la Este de
las grandes Jorasses, que casi le cuesta la vida a Gervasutti cuando la
abrió en el 42. Bonita actividad, con viento de 150 knm/h y el hielo
taponando las fisuras.
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| Casarotto
cayo a una grieta del glaciar, tras intentar la 'Magic Line',
justo antes de alcanzar la morrena |
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¿Y los ochomiles? Su primer intento -fallido- a la Magic Line de K2 se
da cuando forma parte de la expedición de Messner. También intenta el
Makalu en invierno. Esto ocurre antes de que regrese a los Alpes y
complete su trilogía del Frenêy. Podría parecer que renuncia a los más
altos en pro de su vocación de escalador de grandes caras. Pero el K2 se
queda en su cabeza, y el fatídico 86 vuelve, de nuevo a por la dificilísima
Magic Line. Hace varias tentativas en solitario, enfrenta condiciones
climatológicas muy duras, y en un momento dado decide renunciar. Está a
8300 metros, solo 300 le separan de la ansiada cima. Pero se da la vuelta.
Y ya de vuelta al pie del Chogori, irónicamente, cae en una grieta y
muere. Casi en la segura morrena, a veinte minutos a pie de su tienda. Era
el día 6 de julio. Nadie pudo sacar su cuerpo de las profundidades de la
grieta glaciar. Pero los glaciares se mueven.
Recientemente, las nieves eternas del K2 han devuelto los restos de
Casarotto. Una expedición kazaja encontró los restos y, con el mayor
respeto, los recuperaron y enterraron en el Memorial Gilkey, junto a otros
restos, otros huesos, o a penas el recuerdo escrito en platos de hojalata,
de otros muchos que dejaron su último aliento en los hielos de la
terrible montaña del karakorum. Sin embargo, la breve salida a la luz de
sus huesos no significa gran cosa. En ceirto modo, nunca se fue, ni se ira
mientras su nombre se siga pronunciando al señalar al peqeño refugio al
pie del Alpamayo, La afilada montaña de 6.400 meros del Hindu Kush o la
impresionante ruta al Pilar del Fitz Roy.
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LA APERTURA DEL PILAR 'GORETTA' AL FITZ ROY
la ascensión solitaria del alpinista de Vicenza, Renato
Casarotto, sobre el hasta entonces virgen pilastro norte, puede
ser considerada una de las más bellas aventuras patagónicas de
todos los tiempos, y también de la historia misma del montañismo.
El problema del pilastro estaba supeditado a la solución de los
planteos más bellos y lógicos. El pilastro se eleva con la
armoniosa osadía de un collado ("Col del bloque
empotrado") y, después de haber interrumpido su impulso con
un escalón prosigue hasta la cima.
Por dos veces Casarotto había intentado la empresa, pero diversas
causas habían siempre bloqueado su iniciativa.
El italiano era, con todo, un óptimo escalador solitario, y hasta
se manifestaba en su mejor forma únicamente cuando estaba solo.
Finalmente, él se resolvió por esa alternativa: la escalada
solitaria.
Por lo demás, había vencido, solitario, la pared norte del
Huascaran en los Andes peruanos; el Diedro Cozzolino en el Piccolo
Mangart durante la estación invernal; siempre en invierno había
escalado la pared oeste de la Aiguille Noire de Peterey, la sud de
Punta Guglielmina y el pilastro Freneg del Monte Blanco, en fantástica
concatenación.
Habituado a días y días de soledad en esas paredes, Casarotto
era el hombre ideal para resolver el problema del pilastro norte
del Fitz Roy.
Abandonado por los miembros de la última expedición, Casarotto
permanece al pie del Fitz Roy con su mujer Goretta e inicia su
larga lucha contra la montaña.
Sube solo y equipa la pared, para después descender a su carpa,
que ha armado un poco más abajo del desfiladero del pilastro, al
reparo de los vientos.
Antes de morir por una caída en una grieta al pie del K2,
Casarotto recordaba su ascensión en un escrito. He aquí algunos
trozos:
- "Me he vestido como un astronauta: polainas, dos pares de
pantalones, rompevientos de 'goretex', chaleco de montaña, saco
de duvet, dos gorros, guantes sin dedos, botas de escalar
normales. En todo el día he logrado subir solamente 60 metros.
Nieve que entraba bajo las ropas, viento espantoso: en verdad,
alucinante". Atrapado por la tormenta en el curso del primer
asalto, Casarotto alcanza no obstante la cima del pilastro mismo:
"En la cumbre del pilastro he visto cuerdas fijas engrosadas
hasta 15 centímetros. Debía sacudirías, quitarles el hielo,
controlar el número de hilos que quedaban en su interior. Los
yumars no los retenían".Durante diez días el alpinista de
Vicenza espera una nueva mejora del tiempo, y, finalmente, cuando
esto ocurre, él regresa al desfiladero de la base del pilastro,
reparando en que el viento ha dañado tanto las cuerdas fijas
dejadas allí que las ha tornado casi inutilizables.
"Mientras subo a lo largo de una cuerda fija veo que su
extremidad cuelga en el vacío. ¿De qué estoy colgado? Subo con
cuidado, trepando sin tirar del yumar. Llego al punto crítico. La
cuerda se ha destrozado; la ha cortado el viento haciéndola rozar
continuamente contra la roca, y, al caer, ha ido a engancharse
entre una saliente y la pared. Después el hielo la ha
bloqueado". No obstante, Casarotto llega al punto máximo
alcanzado en las primeras tentativas y finalmente, después de
otro día de duro trabajo, llega a la cima. Es el 1° de enero de
1979. Por sus características, que favorecen mucho el avance en
escalada libre, el "pilastro Casarotto" del Fitz Roy
constituye sin duda la mejor opción sobre roca entre las tres
rutas de la ladera sudoriental (rutas de los franceses, de los
californianos y de los ingleses).
La trepada se lleva a cabo a lo largo de un sistema de fisuras
paralelas que surcan todo el pilastro, y presenta dificultades de
VIIº grado y escalada artificial. Dificultad (1.200m, ED, 6b,
A2).
Fuente: www.tecpetrol.com
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