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Son tan comunes en la práctica de los deportes de montaña que a menudo las consideramos un mal necesario, pero unos sencillos consejos pueden ayudarnos a evaluar el alcance de la lesión, a minimizar sus efectos y, por qué no, a conservar mejor recuerdo de la actividad realizada.
Ahora que la mayoría de la gente retoma con más intensidad las actividades físicas, dado que las condiciones ambientales así lo favorecen, quizás hay quien tras un invierno más o menos inactivos nota las consecuencias de dicha inactividad.El buen tiempo nos anima, el día es largo, la nieve se retira hacia las cimas...ha llegado el momento de que ese gran porcentaje de gente que centra su actividad en la montaña durante los meses de primavera o verano, saque del armario el material olvidado cuando cayeron las primeras nieves. Por el contrario, hay quien simplemente ha cambiado la actividad, pero no el medio, pues al montañismo siguió el esquí, luego la bici, o los barrancos... En cualquier caso, todos estamos más o menos predispuestos a notar molestias musculares, en alguno o varios de los casos que vamos a abordar. En alguno de los artículos que sobre preparación física hemos ido publicando desde estas páginas ya nos hicimos eco de las consecuencias de, quizás, el problema más frecuente que se da entre la población deportista a nivel muscular. Hablábamos en aquel caso de las comúnmente llamadas agujetas, y que tienen su traducción a nivel técnico como Dolor Muscular Post-esfuerzo de Aparición Tardía, o también las iniciales DOMS o DMPAT. Pero, evidentemente, no hablamos de la única problemática que nos podemos encontrar a nivel muscular, pues el espectro de patologías, más o menos graves, puede oscilar desde el simple calambre muscular, hasta una rotura muscular seria (incluso total). Nos vamos a centrar en cuatro de estas patologías. Posiblemente, entre estas cuatro representen un porcentaje mayor al 90%25 dentro del total de consultas sanitarias entre la gente deportista. Y esto es perfectamente extensible a la gente que elige las montañas como medio para desarrollar dicha práctica física.
CLASIFICACIÓN DE LESIONES 1.- Rotura muscular, genéricamente, y sin entrar a valorar si dicha rotura comprende algunas miofibrillas (rotura fibrilar), o hablamos de un desgarro muscular en toda regla.Quizás sería la lesión más preocupante por cuanto conlleva impotencia funcional, es decir, que el músculo se inactiva para evitar una rotura mayor, el dolor es intenso y conlleva procesos inflamatorios...que hacen que la recuperación pase forzosamente por manos del personal sanitario, bajo riesgo de quedar limitaciones futuras o incluso no quedar suficientemente bien. 2.- Calambres, por diversos motivos podemos tener la sensación de padecer
calambres en nuestro músculos, lo que viene determinado por contracciones, incluso
contracturas, a nivel involuntario de nuestro músculo. Aunque en un principio no tiene
mayor relevancia, he querido poner en segundo lugar este apartado, puesto que podemos
estar manifestando a nivel muscular, en concreto con estos calambres, otras situaciones
ocultas más preocupantes, como pueda ser una mala alimentación o un principio de
deshidratación, o una situación de agotamiento.
4.- Sobreesfuerzos, sobreentrenamientos, situaciones de agotamiento...que pueden ser, en cualquier caso el preámbulo que nos lleva a cualquiera de los tres casos anteriores, bien por separado o bien conjuntamente. Esto, a modo de presentación de lo que podríamos denominar globalmente la familia de las lesiones musculares más frecuentes. Suponiendo que estamos de travesía, o haciendo una actividad de varios
días...empezamos a notar molestias a nivel muscular. ¿Podemos hacer algo?.Pues en
principio, y siempre y cuando no sea durante una actividad de día, que nos puede permitir
al día siguiente acudir al personal sanitario competente, o incluso que tengamos algún
traumatismo o accidente que nos desencadene dichas molestias, lo que podemos hacer es un
pequeño autoexamen, y unas sencillas medidas que nos permitan continuar la actividad. EVALUANDO LA LESIÓN Desde luego, la cosa cambia si no podemos retomar la actividad de ninguna manera, o hay
una inflamación considerable, o herida...esto, seguramente, hace pensar en una lesión
que se escapa de nuestras manos.
Bueno, se ha dado el caso, hemos valorado y comprobamos que notamos unas molestias. En resumen, cierto dolor, que no nos impide caminar, aunque al principio molesta (hasta que se pone caliente). Luego parece remitir. No hay inflamación ni notamos calor (tampoco al tocar). Lo único es que es como una debilidad, que incluso nos da algún calambre. Seguramente, de modo unilateral o combinado, suframos alguno de los síndromes que hemos valorado en esa gran familia de lesiones musculares. Posiblemente no el primer caso. Seguramente sí alguno de los tres últimos supuestos. Consejos: Alimentaros, y sobre todo rehidrataros suficientemente. Yo diría que en exceso. En estos días de calor no es descabellado pensar en una ingesta de 3 a 5 litros de agua por persona, en función de la actividad, claro, y el entorno. Aseguraros de que el agua que tomáis dispone de las sales suficientes, y en todo caso llevar sales y añadirlas. Lo mismo para la comida. Normalmente será mejor llevar uno o dos kilos (en el cuerpo) de más que estar justo de peso, incluso estar sin nutrientes suficientes.
En segundo lugar, si podéis, adaptar la actividad, relajar al ritmo, replantearos un descenso en la propuesta de picos o desniveles. Procurar descansar adecuadamente, incluso dedicar 30 o 40 minutos a una pequeñas siesta. Hacer paradas adecuadamente y aprovechar para hidrataros, descansar, comer algo de vez en cuando, aportando continuamente nutrientes.Por otro lado, al acabar la jornada, y si alguien está dispuesto, un masaje evacuativo (fundamentalmente en dirección al tranco), suave, relajado, tras la ducha, os resultará muy beneficioso de cara a tener buenas sensaciones.Podéis usar el agua bien fría de algunos barrancos, o incluso la fría de los refugios para realizaros masajes con agua fría sobre la zona. Os aliviará y relajará muchísimo.
Hacer estiramientos suaves y mantenidos, sin forzar ni llegar a sensaciones dolorosas. Si disponéis de él, aplicaros frío local, como hielo, manteniendo de 15 a 20 minutos, sobre la zona, y mejor sobre un pañuelo o paño, no sobre la piel directamente. Por la mañana, aplicaros algún vendaje sobre la zona, si alguien sabe hacerlos mejor. En los refugios, preguntando, siempre se encuentra un o una ATS, o médico, o fisioterapeuta. Probar y veréis. Otra posibilidad es tomar un analgésico, o incluso analgésico y anti inflamatorio. Disminuirá el dolor y controlará la inflamación, que puede ser la causa de dicho dolor. Y por último, lo dicho. Si veis que la
cosa empeora o incluso aumentas los síntomas, lo mejor es que pospongáis la actividad,
dejándola para mejor ocasión. (BARRABES JULIO 2003) |
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