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Grandes paredes: colocación y extracción de clavos
INTRODUCCIÓN Cada vez que nos planteamos el escalar en una gran pared o en un terreno de aventura deberemos de recurrir a cantidad de utensilios de proteccion, en unos casos debido a la dificultad tecnica de la via y en otros, a la morfologia de la roca. Siempre que no nos sea posible el emplazamiento de un mecanismo movil de proteccion (entiendase friends), fisureros o uñas, acudiremos a la utilizacion de elementos pasivos/semifijos, comunmente conocidos como clavos. Hoy en dia los avances de la tecnica han originado la aparicion en el mercado de cantidad de nuevos sistemas de proteccion para la denominada escalada limpia, es decir, sin la utilizacion del martillo. Artilugios como los microfriends, bien sean Aliens, BallNutz, Metolius de tres levas, etc., o microfisureros, como los Trango Brassies o los HB Offsets, ofrecen al escalador la ventaja de colocarlos en las antiguas cicatrizes originadas por los clavos en la roca. ¿Qué significado puede tener esto para el escalador de pared? Muy sencillo. Por un lado, cuanto menos rompamos la roca mucho mejor. Y la verdad es que colocando y sacando clavos, la roca se deteriora demasiado. Ejemplos claros los podemos observar en cantidad de paredes de vias clasicas: Roca Regina, El Naranjo, El Capitan, Zion, etc. por citar algunos, y en los que estas cicatrizes en la roca saltan a la vista. Por otro lado, la utilizacion de estos sistemas de proteccion moviles evitan el que tengamos que transportar el martillo y los clavos, con la consiguiente ventaja que ganamos en peso y rapidez. De todas formas no siempre es posible el recurrir a estos sistemas de proteccion de escalada limpia. La existencia de fisuras finas, estrechas, ciegas o agujeros, obligan a que tengamos que echar mano de nuestros queridos clavos, bien sea por un motivo u otro. CLAVOS. Particularidades Algunas de estas fisuras pueden ser perfectamente protegidas mediante microfisureros o friends, en las que no, deberemos de clavar. La secuencia es fácil: visualizar la fisura, buscar el clavo adecuado en nuestro arnes e introducirlo a base de martillazos, así de sencillo. ¿Qué clavo elegir? No cabe duda que la practica y la experiencia van a ser primordiales a la hora de elegir el clavo o el emplazamiento de este. Los clavos están construidos de acero, algunos de acero dulce o blando y otros de acero duro o cromomolibdeno. Los clavos de acero duro son los mas resistentes, y por lo tanto, los mas seguros. Se pueden utilizar indistintamente en rocas duras (granito, gneis) o en rocas blandas (caliza, arenisca), si bien en las rocas duras trabajaran mucho mejor. Su adaptación a la roca es por penetración, es decir, destruyen todo a su paso hasta que ya no van mas, así de claro. Los clavos de acero blando, al contrario de los de acero duro, se adaptan a la a la fisonomía de la fisura en todo su interior, retorciéndose y doblándose. Por este motivo, los clavos blandos serán un poco mas complicados de extraer de la fisura. En los Estados
Unidos solo se fabrican clavos de acero duro 4130 cromomolibdeno empleados
tanto en la arenisca blanda (o tierra dura) de las Fisher Towers como en el
granito cristalino de El Capitán, reservándose para Europa la confección
de clavos de acero blando.
La disposicion de los clavos en el portamaterial varia según preferencias personales. Por un lado no conviene colocar mas de cuatro clavos por mosquetón y este ha de ser un mosquetón grande, de pera si es posible y sin seguro. ¿Colocaremos todos los clavos de la misma familia juntos o separados? Buena pregunta. Por un lado es cómodo el disponer en un mosquetón de los clavos de la misma familia pues es mas fácil y rápido el identificar el que mas nos interesa. El problema surge si por el motivo que sea se nos cae este mosquetón, perdiendo todos los clavos que teníamos del mismo grupo. La otra opción seria el colocar en un mismo mosquetón clavos de diferentes familias, de esta manera nos resultaría un poco mas latosa y lenta la elección del clavo en cuestión, pero no nos dolería tanto si perdiéramos este mosquetón. Conclusión: Cuando escalamos en pared nunca se nos debe caer nada, y si es así, colleja, que todavía nos quedan muchos largos y no andamos "sobrados". Otros complementos imprescindibles que debemos añadir a nuestro portamaterial son un buen surtido de cordinos y cintas de diferentes anchos y longitudes. Estos los utilizaremos para atar y estrangular los clavos, como veremos posteriormente. CLAVETEO
Este mango de madera ayudara a absorber mas el impacto de la pegada que uno de metal, evitando que se nos canse tanto el brazo, la muñeca y el codo. El martillo ha de
disponer de una cinta o cordino suficientemente largo que nos permita
trabajar con el y al mismo tiempo evite que lo podamos perder. Uno de los
extremos de este cordino o cinta ira atado al final del mango mientras que
el otro extremo lo uniremos a una cinta en bandolera alrededor de nuestro
pecho. De esta forma podremos utilizar indistintamente la mano derecha o
izquierda sin que el cordino o cinta de unión del martillo nos moleste
(ver Foto 4).
Deberemos de
terminar de martillear cuando el ojal del clavo toque la roca o cuando el
sonido empieza a ser apagado (ver Foto 6).
De igual manera
evitaremos brazos de palanca en clavos que no han sido introducidos hasta
el final (ver Foto 7). Para ello basta con atar una cinta o cordino lo mas
cerca posible de la roca para evitar esta mala tracción.
Estas cintas iran
atadas a los clavos mediante un nudo de alondra, un ballestrinque o un nudo
corredizo, dependiendo de la orientación de los clavos (ver Foto 8).
En ciertas
ocasiones nos veremos obligados a confeccionar las denominadas "flores
de clavos". Una flor de clavos no es nada mas y menos que una serie de
clavos colocados juntos en una misma fisura o agujero. Debido a que nos
hemos quedado sin el clavo apropiado o bien porque tenemos un agujero de
características especiales, una flor de clavos nos puede sacar del apuro.
LA EXTRACCIÓN
En ciertas ocasiones el clavo se mantiene en un punto en el cual le cuesta salir, a pesar de los golpes de martillo. Esto suele pasar con los clavos de acero blando. Para solucionar este problema podemos utilizar el cordino o cable sacaclavos de la siguiente manera: enganchamos el mosquetón viejo en el clavo como ya hicimos anteriormente, mientras que el otro extremo lo atamos al agujero de la maza mediante otro mosqueton. Seguidamente damos un latigazo al aire con el martillo para obligar al clavo salirse. Esta maniobra también se puede hacer confeccionando una cadena de mosquetones para lograr una mayor estaticidad (ver Foto 12). Es preciso prestar
atención cuando realizamos este latigazo con el martillo y vigilar que no
tengamos un compañero cerca, pues le podemos sacar los dientes.
NOTAS DE INTERÉS
José
Carlos Iglesias
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