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CINE: Estreno de la semana
Paris, 1900. El cabaret del cancán se convierte en el punto de reunión de bohemios, nobles y de todo el que desee pasar un buen rato bailando con las chicas del Moulin Rouge. Este es el escenario en el que Satine, una cortesana y Christian, un joven escritor, viven un apasionado pero imposible romance. Una historia sobre el amor, la libertad y la revolución, en clave musical, que no se toma nada en serio. Ni siquiera a sí misma.
La leyenda del Moulin Rouge ha dado cerca de 20 títulos a la historia del cine. Desde los documentales de 1898 de las chicas del cabaret, hasta el espectáculo de Baz Luhrmann, las cintas que han pretendido honrar u homenajear el delicioso antro, café y teatro bohemio, han tenido unos ingredientes comunes. El cancán, las bailarinas, los artistas franceses y el pintor Henri de Toulouse-Lautrec (en el que John Houston centró su versión de 1952), han sido elementos indispensables en cada uno de estos filmes. Con el anacronismo por bandera, Baz Luhrmann ha construido una fantasía musical burlona y alocada, más cercana a Rocky Horror Picture Show que a un filme de época Todo eso y muchísimo más forma el particular universo en el que Baz Luhrmann ha situado su delirante historia sobre las gentes que poblaban el Moulin Rouge en el cambio de siglo. Pero no nos confundamos, nada tiene que ver esta película con las anteriores, y mucho menos con la realidad, ya que con el anacronismo por bandera, el director ha construido una fantasía musical burlona y alocada, más cercana a Rocky Horror Picture Show que a un filme de época. Aquí, París se transforma en una ciudad de cartón piedra en la que el barrio latino es el corazón de la diversión nocturna y la 'revolución bohemia'; una luna con bigotes observa los amoríos de Nicole Kidman (Satine, la 'vedette' principal del espectáculo) y Ewan MacGregor (Christian, un aprendiz de escritor); y el Moulin Rouge se acaba convirtiendo en un Music-Hall, donde un Duque millonario (Richard Roxburgh) ha pagado un espectáculo para conseguir los favores de la pelirroja cortesana. Un triángulo amoroso, pues, que constituye un estupendo 'MacGuffin' para que el artificio, lo visual y el espectáculo fílmico alcancen altas cotas. Con unos travellings y movimientos de cámara que han convertido a Luhrmann, con tan sólo tres filmes en su haber, en un director personalísimo, y unos encuadres casi expresionistas, el filme fluye de número musical en número musical y se remata con un final de melodrama. Pero la magnificencia de la cinta también radica en unas interpretaciones magistrales. Tanto Nicole Kidman como Ewan Mcgregor parecen importados del Hollywood de los años 40, y el resto del reparto, con actorazos como John Leguizamo (otro habitual de Luhrmann, que aquí encarna a Toulouse-Lautrec) o Jim Broadvent (Zidler, el 'director de pista' del Moulin Rouge), enriquecen el musical con una caracterización de los personajes que roza el esperpento. Nicole Kidman, vestida a lo Marlene Dietrich en el Ángel azul, entonando Diamonds are the Girls Best Friends, descoloca al patio de butacas, le hace hervir la sangre y desear más Baz Luhrmann ha apostado por la revolución del musical. No obstante, más que reinventar el género lo ha restaurado, demostrando que los números de baile y canto en un filme pueden ser actuales, vivos y dinámicos. Y que en una forma de hacer cine que milita en el bando del vídeo-clip, el musical clásico, la ópera rock, el Music-Hall y lo mejor de Broadway y del West End, pueden confluir y renovar un género rey. Pero Moulin Rouge no sería una cinta digna de Luhrmann si, frente a lo tradicional, no se aportaran elementos transgresores, chocantes y que mantuvieran al espectador en una perpetua sensación entre la sorpresa y la contrariedad. El director lo ha logrado, adaptando a la orquestación de Moulin Rouge canciones populares de todos los tiempos y temas de grupos y solistas del pop-rock anglosajón. ¿Extraño? Puede. Pero, a la vez que visiones como la de Nicole Kidman, con un traje que homenajea a la Marlene Dietrich del Ángel azul, entonando Diamonds are the Girls Best Friends, descolocan al patio de butacas, le hacen hervir la sangre y desear más. Así, la cinta se convierte en un acertijo constante durante el que se puede jugar a adivinar qué tema están versionando ahora. Porque de un juego se trata y eso debe quedar muy claro. Si el espectador se deja llevar por el carrusel de color de Moulin Rouge entrará en la partida que propone Luhrmann y disfrutará con los homenajes a The Police, Madonna, Queen, U2, Nirvana, Elthon John, The Beatles... Y hasta a la Julie Andrews de Sonrisas y lágrimas. Pero si se busca una película de época, políticamente correcta, se equivocan de sala. En Moulin Rouge, igual que en el cancán y que, en general, en todos lo placeres de la vida, hay que dejarse llevar. FICHA TECNICA Moulin Rouge, USA - Australia, 2001 Una producción de Twenty Century Fox
Intérpretes:
16.10.2001
<<atrás
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