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Aquí la gente se los papean que da
gusto, lo utilizan mucho en la cocina local
sobre todo en carnes, patés, pescados azules, bacalao y
tradicionalmente frotado con el jugoso jamón de la cercana Baiona.
Yo lo probé, dándoselo previamente a un gato que pasaba por allí
por si las moscas jeje, y os puedo decir que tiene un sabor pronunciado y dulce con un toque
ligeramente picante. Aunque desde 1999 le concedieran la
denominación de origen en realidad se introdujo en esta tierra
por algún navegante alrededor del año 1600 proveniente de América del
Sur.
Aparte de las numerosas tiendas en donde podéis
comprar pimientos y otras artesanías de la zona podéis visitar la
exposición permanente "El pimiento en el mundo" que se encuentra
ubicada en el castillo de los Barones de Ezpeleta donde descubrí
el proceso de secado y todas esas cosas. |
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