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En el aeropuerto me estaba esperando una azafata que me acercó al autobús
que me llevaría a mi hotel, como este año había presupuesto me fui al Club
Hotel Riu Gran Canaria en todo incluido. ¡Joe no veáis que flipada de
hotel! Nada más llegar me llevaron las maletas a mi habitación, lo cuál
está muy bien ya que estas medían tres veces mi tamaño y estaba cansadete
de arrastrarlas. En recepción me pusieron la pulserita para papear a
tutiplen y poder beber todo lo que quisiera, la mía era de color rojo para
que quede claro que soy menor y no me dieran alcohol en los bares del
hotel. Sin embargo la de los mayores era gris. También me dieron una toalla
que podía utilizarla en las tumbonas del hotel y que todos los días me la
cambiaba un chico muy majo llamado Raúl de quién me hice muy amiguito.
Bueno, como de todos los trabajadores del hotel, que más adelante os los
iré presentando. Otra cosa muy importante es que como el agua de la isla no
se puede beber te dan todas las botellas de agua mineral que quieras y las
puedes guardar en la nevera de tu habitación.
Como
ya empiezo a ser famosete me dieron la mejor habitación que había, cerquita
de las piscinas y de los restaurantes así como de recepción para que no
tuviera que andar mucho con mis patitas tan cortitas. El primer día
estuve de relax en el hotel disfrutando de las piscinas, tomando unos
cuantos refrescos tirado en la hamaca mientras me ponía morenito al sol,
pero el segundo día cogí la mochila y me fui a recorrer todos los rincones
de la isla.
Empecé por el norte de la isla visitando el pueblo de Arucas donde está la
fábrica y el museo del ron que hace famosa a esta localidad, por supuesto
entré a por una botellita, pero no os penséis que me la iba a beber yo,
sino que la compré para llevársela de regalo a unos amiguitos míos. También
fui a visitar la iglesia parroquial de San Juan Bautista que está esculpida
en piedra Aruca que es de un tono azulado típica de la localidad. Eso sí,
en el caso de que seáis vaguetes y vayáis en coche hasta la puerta que
sepáis que al lado hay un aparcamiento sin asfaltar donde un señor os
cobrará un eurillo y algo con la excusa de que la recaudación va a obras
benéficas, y aunque el pago es voluntario te echan una mirada de ¡O pagas o
te te rajo el coche! Así que yo de vosotros soltaría la pela no vaya a
ser... Después de admirar esta impresionante iglesia bajé toda la
calle y accedí al Jardín de la Marquesa donde se encuentra la oficina de
turismo que estaba cerrada por obras, al lado había un museo y como era
gratis entré a verlo, allí me enteré que el edificio era la Casa de Gourié
(si vais buscar el mensaje que dejé escrito en el libro de visitas) Otra
cosa con la que flipé es con el edificio donde tienen la biblioteca
municipal que parece el acceso a una casa pero da a un patio muy bonito
donde tienen mesas para que puedas leer con un árbol en medio muy grande,
como podéis ver en esta foto de la derecha.
Antes de poner rumbo a la siguiente localidad subí al mirador de la montaña
de Arucas donde se puede ver una bella panorámica del norte de la isla. Si
por casualidad tenéis un tomate ( y sino cogerlo del hotel antes de ir)
podréis ver en acción a los lagartos que habitan libremente allí arriba. Si
no lo tenéis os lo venderán en el restaurante de al lado, en cuya parte de
atrás podéis ver, además de un precioso jardín autóctono y varios
miradores,
unos loros muy simpáticos que te dicen "hola, hola" , si vais no
desaprovechéis la ocasión de verlos porque son una maravilla, de verdad yo
me lo pase pipa con ellos intentando enseñarles a decir la dirección de mi
página web pero sólo me decían hola. Si
queréis ver todas las fotos que me saqué en Arucas podéis verlas al final
del todo.
No te vayas aún a la cama que esto
Sigue>>>
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